El triste papel de las organizaciones de izquierda
En medio de la guerra sucia de la campaña electoral y bajo la histeria desatada contra Keiko, las organizaciones de izquierda no se han quedado atrás y han mostrado sus fauces, dejando en evidencia que no son más que fachadas de activistas cuya única misión es defender posiciones extremas de izquierda. Organismos como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos o IDL, cuyas fachadas están pintadas de preceptos éticos y morales, han preferido dejar de lado la neutralidad política, la objetividad y hasta la decencia para lanzarse a la campaña tomando partido por la izquierda, pero no para defender sus posiciones sino para enlodar a la candidata opositora con toda clase de injurias pestilentes.
Bastaría con enfrentar a estas organizaciones de fachada con su propio código de ética para quitarles la careta de instituciones serias. Por ejemplo, el Instituto de Defensa Legal, cuya única defensa legal que les interesa parece ser el de los terroristas, dice lo siguiente:
1.- Respetar las diversas opciones ideológicas, políticas o religiosas que todos y cada uno de sus miembros tengan en forma individual, dentro del marco de los derechos humanos y el sistema democrático.
¿Está respetando la opción política de Keiko? ¿Acaso Keiko tiene en su historia de vida personal una mácula contra la democracia? ¿Acaso no lo tiene el candidato de la izquierda, el comandante Humala? ¿Ha dicho algo IDL en contra de este candidato? No, desde luego. Todas sus baterías están enfiladas contra Keiko, sin ninguna distinción de personas entre ella y su padre, como si los delitos fueran hereditarios. Dice además su código de ética, que ya parece una broma, que respetará:
2.- Los principios de veracidad, objetividad, ética e independencia en la actuación de nuestros medios de comunicación.
Vaya. Habría que leer sus últimos post para convencernos de que estos señores de IDL ni tan siquiera han leído su código de ética. Véase por ejemplo ese escandoloso titular: "Las cuentas de Fujimori en Suiza". Es tan solo basura. Todo esto revela pues la verdadera naturaleza de estas organizaciones de izquierda. Son una fachada pintada con mucha ética pero conformada por activistas furibundos y afiebrados.
Exactamente lo mismo ocurre con esa famosa y tristemente célebre Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, una de las instituciones más desprestigiadas y cuestionadas del Perú. Algo que por supuesto no va a cambiar con su reciente posición anti Keiko. Este curioso sancochado de micro grupúsculos de la izquierda, muchos de los cuales no tienen ni oficina, y que dice defender derechos humanos, ha decidido que Keiko no tiene ningún derecho como persona humana. Para estos fanáticos de los derechos, resulta que Keiko no tiene derecho a tener su propia imagen, no tiene derecho a desarrollar su propio proyecto político, no tiene derecho a ser respetada por ella misma sin que le achaquen los delitos de su padre, no tiene derecho a ser una opción válida para los millones de peruanos que la apoyan, no. Nada de eso. Kekiko no tiene derechos, para estos cavernicólas de los derechos.
Los principios que la CN de DDHH se precia de respetar dice lo siguiente:
- Independencia frente al Estado, a los partidos políticos, organizaciones de carácter confesional y otras instancias de poder.
¿Independencia de los partidos políticos? No me hagan reir. Ahora que han tomado partido por Humala, la CN de DDHH deberían eliminar esa linea de sus principios. Además, es claro y evidente para cualquiera que tenga dos dedos de frente, que los sujetos que conforman esta ensalada de extremistas no tienen ninguna independencia ideológica ni política. Dice también que entre sus principios está la:
- Promoción y fortalecimiento de una cultura de paz, fundada en la justicia, la tolerancia, el respeto y goce de los derechos humanos.
¿Tolerancia? ¿Respeto? ¿Derechos? Ya pues... ¿Dónde está la tolerancia? ¿Dónde está el respeto para Keiko como persona individual? ¿Dónde está el respeto a los millones de personas que apoyamos a Keiko como la mejor opción política en esta coyuntura? ¿Contribuye esta polarización que están alimentando como instituciones a una cultura de paz? ¿Promueven una cultura de paz alimentando odios? No me hagan reir...
Como queda claro, estas organizaciones de izquierda no son más que fachadas del extremismo de izquierda. No tienen ninguna ética ni poseen representación alguna frente a la sociedad peruana. Son y seguirán siendo cuestionadas por sus propias acciones.