ya acabó su novela

Poder y manipulación

Publicado: 2011-06-10

De todas las formas de poder que podemos estudiar, quizá la más interesante es aquella que se basa en la manipulación ideológica. Esta ha venido funcionando por siglos y milenios. Fue la fórmula de dominación que descubrieron los sacerdotes y mediante la cual edificaron sus religiones. Durante siglos esta fórmula de dominación política y social fue un patrimonio exclusivo de la religión aliada con los imperios.

Pero cuando la iglesia fue atacada por el reformismo y un siglo después los imperios cayeron víctimas de su propio desgaste, dando inicio a una nueva época de la historia, surgió otra forma de dominación ideológica puramente política. Este estilo de dominación política fue parte de lo que luego se conocería como la izquierda.

Cualquier clase de manipulación ideológica, sea religiosa o política, se basa en el mismo formato. Ambas pretenden ser una interpretación cabal de la realidad. Una ideología puede ser definida como una interpretación estandarizada de la realidad, una "realidad envasada", que es ofrecida a los consumidores con atractivas etiquetas como "justicia", "igualdad", "solidaridad", etc.

En esta interpretación de la realidad existen siempre los mismos elementos. Mas o menos es como sigue: este mundo es malo, nefasto. Hay un mundo mejor que este. En el caso de la religión este se encuentra en el "otro mundo" o en la eternidad. En el caso de la política está acá mismo. En ambos casos ese mundo mejor es como una especie de tierra prometida donde todo será justicia e igualdad. Los predicadores de estas doctrinas se ofrecen como los mediums o líderes que los llevarán a ese mundo mejor. De este modo logran el poder.

Otros elementos de la doctrina son los monstruos y las conspiraciones. En ambos casos hay monstruos que nos acechan y contra los que debemos luchar, por ejemplo, el demonio o el imperialismo. Los líderes se presentan como valientes caballeros medievales que se enfrentan al dragón. Pero además nada hay más efectivo que una tesis conspirativa para lograr la atención y la unidad en torno al líder.

La tesis conspirativa nos dice que estos monstruos traman apoderarse de nosotros. Están interesados en nuestra alma o en nuestros recursos. Ellos nos acechan con artimañas que debemos saber reconocer y rechazar para no caer en el pecado o el engaño. Son las tentaciones del demonio o de las inversiones extranjeras. Hay que oponerse a ellas para salvar nuestra alma o nuestra dignidad e independencia. Nuevamente los líderes son quienes nos señalan los signos de estas tentaciones y se enfrentan a los monstruos revelando sus conspiraciones. La izquierda siempre nos ha asustado con sus monstruos: los EEUU, la CIA, el FMI, las transnacionales, los grupos de poder, etc. Todos ellos traman apoderarse de nosotros, de nuestras almas, de nuestros recursos.

Las ideologías funcionan muy bien porque están recubiertas de muchos adornos. Por ejemplo, de palabras bonitas que seducen, tales como "salvación", "gozo eterno", "amor de Dios", "dignidad", "justicia", "solidaridad", "igualdad", etc. Pero básicamente funcionan porque son explicaciones simples de la realidad, dadas a manera de cuentos que cualquiera puede entender sin esforzarse demasiado en pensar.

Yendo a lo concreto, esta forma de manipulación ideológica es el formato típico de lo que se conoce como izquierda. Atrae a muchos y los fanatiza. Es difícil discutir con los de izquierda porque sus fantasías no se pueden rebatir. ¿Cómo convencer a un creyente de que su dios no existe, de que su virgen no es milagrosa o de que el imperialismo no existe más en este mundo y que el Estado no es milagroso ni la riqueza cae del cielo? ¿Cómo hacerles ver la realidad?

Las ideologías tanto religiosas como políticas producen fanáticos. Estos llegan a formar sectas virulentas que predican su verdad con violencia. Los peores crímenes de la humanidad han sido cometidos por religiosos y por políticos de izquierda. Para colmo, existen países en donde la religión y la política de izquierda están mezclados. Desde luego, estos países, como Irán, producen mucha inquietud en el mundo civilizado.

Los países que han caído bajo el poder de estas ideologías, como Cuba, tienen a la miseria absoluta como su realidad factual, pero viven orgullosos de sus fantasías tales como "dignidad", "revolución", "anti imperialismo", y alucinan con su triunfo sobre el monstruo de los EEUU. De hecho es una especie de locura colectiva que es mantenida por la constante prédica y el adoctrinamiento permanente que el régimen realiza desde las escuelas.

En el Perú, desde luego, no estamos ajenos a esta clase de demagogia política. Por el contrario, la hemos padecido en carne propia, con sus dosis de violencia, muerte y locura colectiva. Ahora nos hablan de cosas maravillosas como "la redistribución equitativa de la riqueza", "crecimiento con inclusión", etc. Frases que en los hechos concretos no significan absolutamente nada. No hay nada en el mundo real que podamos llamar una "redistribución equitativa de la riqueza". Eso no es más que una bonita frase para engañar a los tontos. Esperemos que el paso dado en estas elecciones no sea el inicio de un camino hacia la demagogia y a la fantasía política, pues este camino acaba siempre, sin falla alguna, en el fracaso real.

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Escrito por

Dante Bobadilla Ramírez

Psicólogo cognitivo, derecha liberal. Ateo, agnóstico y escéptico.


Publicado en

En busca del tiempo perdido

Comentarios sobre el acontecer político nacional y otros temas de interés social