La evaluación de los candidatos

Publicado: 2011-05-30

Cualquier evaluación de candidatos coloca por delante sus perfiles personales y su capacidad para el puesto al que postulan. Este tipo de análisis tiene que ser lo más objetivo posible, lo cual significa dejar de lado cualquier prejuicio. Esto es lo que intentaremos hacer enseguida. Es decir, trataremos de hacer exactamente lo contrario de lo que hacen las personas, pues lo más habitual es que los análisis estén contaminados con odios o simpatías, aunque por lo general en nuestro medio lo que prima es el odio. Es algo curioso. Lo que marca la elección es el antivoto más que el voto, y por supuesto, más todavía que el voto consciente.

En una rápida visión de sus antecedentes personales, hallamos que Keiko es una profesional que cuenta con un título en Administración de Negocios por la Universidad de Boston. En el papel de Primera Dama tuvo que participar en diversas conferencias internacionales en distintos países, y ejerció la presidencia de la Fundación por los niños del Perú. Es congresista de la República desde el 2006. Se comunica con solvencia y habla inglés fluido. Ha sido investigada por la fiscalía y la contraloría y nunca se le ha abierto ninguna instrucción. No pesa sobre ella ninguna condena ni sospecha.

Por su parte Ollanta Humala es un militar retirado con el cargo de comandante. Solo tiene unos estudios de política en la PUCP. Como militar participó en dos asonadas golpistas. La primera cuando Alberto Fujimori ya había renunciado y convocado a elecciones, por lo que se duda de la autenticidad de este levantamiento, aumentando las sospechas de que su verdadero motivo haya sido cubrir la retirada de Vladimiro Montesinos. La segunda asonada la protagonizó en complicidad con su hermano contra el gobierno democrático de Alejandro Toledo, dejando como resultado cuatro policías muertos. No se le conoce ningún empleo en los últimos seis años. Habla solo español y tiene un vocabulario muy limitado. Ha sido procesado por la justicia, condenado y amnistiado. Ha vuelto a ser investigado por otros casos en los que hay evidencia de compra de testigos, por lo que sigue en investigación. También desaparecieron misteriosamente todo su expediente militar, por lo que existen muchas sospechas sobre él.

Estos son los datos objetivos puros más importantes. Me parece que a partir de estos datos, resulta evidente que el candidato Ollanta Humala no reúne las condiciones adecuadas para el cargo al que postula. Pero veamos otros aspectos necesarios para el análisis, como son los modos de pensar y sus capacidades.

El pensamiento de Keiko está claramente  definido y ha sido siempre el mismo. Ella cree en el libre mercado, en la expansión de los tratados de libre comercio, en la inversión privada como herramienta básica del desarrollo, en la libertad de expresión y respeta la libertad de prensa. No hay dudas acerca de las intenciones políticas de Keiko.

Ollanta Humala por su parte ha sufrido constantes cambios en su discurso, aunque nadie sabe si esto es parte de una estrategia de campaña o refleja sus vaivenes mentales. Hace cinco años era parte del bloque ideológico liderado por Hugo Chávez y Fidel Castro. Hoy dice haberse apartado de ese pensamiento y que su modelo es Lula, aunque eso no deja nada claro cuál es su pensamiento político. Se ha pasado los últimos años muy cerca de los sectores más radicales de la izquierda, llegando a coquetear incluso con el senderismo. Sin embargo hoy, luego de la primera vuelta, Ollanta Humala ha sufrido una repentina transformación convocando a los técnicos de Toledo, es decir, a los representantes y autores del modelo económico que tanto combatió y criticó. En resumen, nadie sabe bien cuál es el pensamiento político de Ollanta Humala, si es que tiene alguno.

En este aspecto, obviamente Keiko también tiene una clara ventaja. Con ella se tiene certeza del modelo económico y político que nos espera. Con Ollanta humala no se sabe nada. Hasta ahora ha presentado cuatro planes o lineamientos de gobierno. Ha llegado al ridículo de tener que jurar sobre una Biblia que cumplirá la Constitución, pues a ese extremo llega la desconfianza que pesa sobre él.

Hasta aquí los datos puros. Y sobre esta base, no hay duda de que Keiko es la mejor candidata para ocupar la presidencia. Pero por desgracia, la gente vota más por odios y resentimientos. En ese terreno, Keiko es objeto del odio de mucha gente resentida y asqueada por el gobierno de su padre. Ha sido la víctima del escarnio popular por las atrocidades cometidas en el gobierno de su padre. Desde luego, eso no es más que histeria y estupidez, porque Keiko no tiene ninguna responsabilidad de nada.

De otro lado, Ollanta Humala encarna el odio de los sectores radicales hacia el sistema y a la clase media limeña, claramente expresada por su padre Isaac Humala. Ollanta representa el odio de las clases andinas menos favorecidas y a las cuales se les ha hecho grandes promesas de redención. Ollanta ha convocado a todos los odios: al odio contra el modelo económico, al odio contra la corrupción, pero básicamente al odio contra el fujimorismo. Es el candidato del odio, el resentimiento y la estupidez colectiva. Aunque algunos intelectuales han disimulado ese odio con "moral", como si fuese moral entregar el país a la improvisación de un alucinado.

En conclusión, estas elecciones parece que se decidirán más sobre la base de odios y resentimientos, sobre complejos y estupideces, antes que por el razonamiento frio e inteligente. No recuerdo haber pasado nunca antes unas elecciones donde el odio fuese el factor predominante, y donde al menos una de las opciones fuera un fantoche impresentable. Creo que la única explicación de las grandes posibilidades de ganar que tiene Humala, es el odio enconado hacia el fujimorismo, un odio tan ciego que no distingue personas ni épocas.

El odio nunca ha sido un buen consejero. Y no me cabe duda alguna de que si el odio gana, el país lo lamentará con creces en los próximos años, exactamente igual a como hoy lamentan el gobierno de Alberto Fujimori, quien en su momento también encarnó el odio de ciertos sectores a la clase que representaba Mario Vargas Llosa. También Alberto Fujimori fue el candidato ganador gracias a los votos del odio y del miedo. No lo olviden.

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