la mafia se reacomoda

Una extraña elección

Publicado: 2011-06-07

Estoy harto de tanta basura. Esta es la última vez que escribo sobre el proceso electoral que acaba de finalizar. Lo haré para limpiar un poco las tiras de comentarios repletas de insultos y bajezas. Agradezco todos esos comentarios porque pienso igual que Oscar Wilde: solo hay una cosa peor que el que hablen mal de ti y es que no hablen. Leo todos esos comentarios pero no voy a tomarme el ridículo trabajo de censurar, editar o imponer "revisión previa". Si uno escribe en la web debe aceptarlo todo. Venga de donde venga. No lamento los insultos sino la falta de creatividad. Pero eliminaré la información de mi perfil para evitar que los idiotas lo utilicen como argumento de ataque.

Obviamente no es la primera vez que pierdo en una elección. Para ser franco, salvo la primera vez que voté por Belaúnde en el 80, en todas las demás elecciones he perdido. Así que soy un elector algo frustrado. No cuento las veces en que he votado por el mal menor ya sin otra alternativa. Alguien ha dicho o he leído en algún lado, ya no sé, que esta ha sido una elección muy extraña. A principio de año estábamos muy tranquilos porque teníamos, como nunca antes, un buen abanico de alternativas viables. Las encuestas nos anunciaban que la lógica se imponía y que esas alternativas eran las favoritas. Al fin tenemos un país civilizado que enfrenta con tranquilidad una elección, pensamos todos. Y nos equivocamos.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué hicimos mal? ¿Dónde estuvo el error? ¿Porqué acabamos de esta manera? Es difícil entenderlo. Hasta hace solo tres meses el favorito era Toledo con el 28% de las preferencias y Humala estaba cuarto con el 10% de las preferencias. Al final estas posiciones se invirtieron. Desde luego, podemos ensayar varias explicaciones. Yo empezaría culpando al sistema electoral, al voto obligatorio, a la actitud egocentrista de los políticos, a la demagogia de campaña, a la bajeza y estupidez de Toledo, a los desvaríos de PPK, al mutismo de Castañeda, al papel de los medios, etc.  Pero ya nada importa.

De lo que no cabe duda es que esta ha sido la campaña más sucia y enconada de la historia. El final de la novela electoral se dio entre los dos personajes más nefastos del reparto. Dos extremos que polarizaron al país hasta el límite, hasta la casi declaratoria de guerra civil. Al final todos tuvimos que tomar partido: el clero, los intelectuales, los empresarios, los jóvenes, los medios, etc. Se desató la histeria general y la lucha se libró contra enemigos que estaban más en la imaginación desbocada por la histeria que en la realidad. Es increíble la cantidad de basura publicada en estos últimos 20 días. Hasta me sentí asqueado de estar entre tantos videos montesinistas, como si esto fuera un museo de la mafia. Al final mucha gente votó en contra y no a favor. Ganó el antivoto, el odio, el rencor y el revanchismo. Esta vez no ganó el mal menor sino el odio mayor.

Confieso que no estoy seguro de qué es lo que hoy tenemos como futuro gobierno. Nadie sabe a ciencia cierta qué es Ollanta Humala. ¿Es el violentista antisistema que coqueteaba con la extrema izquierda del SUTEP y la CGTP? ¿Es el candidato moderado que coqueteaba con la CONFIEP y con el cardenal? ¿Es el alucinado golpista del andahuaylaso? ¿Es el concertador que convoca a todas las fuerzas políticas? ¿Será que su falta de definición y sus rápidos cambios de camiseta han sido la clave final de su triunfo? ¿Quién es ahora Ollanta Humala?

Lo único cierto es que se pondrá la banda de presidente. Es hora de parar la guerra y, sobre todo, la basura. Felicito al comandante Ollanta Humala. Pero estaremos vigilantes. Ha terminado el tiempo de la demagogia y es el momento de los hechos. Veremos lo que hace. Desde ahora juzgaremos por los hechos.

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Escrito por

Dante Bobadilla Ramírez

Psicólogo cognitivo, derecha liberal. Ateo, agnóstico y escéptico.


Publicado en

En busca del tiempo perdido

Comentarios sobre el acontecer político nacional y otros temas de interés social