es constitucional, no confundas

Horror y decepción entre los humalistas

Publicado: 2011-07-25

Me divierte leer  a los "clásicos".  No me refiero a Tolstoi o Proust sino a los clásicos columnistas de la izquierda nacional. En estos días andan más divertidos que nunca comentando el nombramiento de los ministros de su líder Ollanta Humala y algunos de sus anuncios. Así que comentemos los comentarios de la izquierda, especialmente de esa izquierda retrógrada, termocéfala e idealista, que todavía cree en la existencia de alucinaciones mentales llamadas "empleo digno" o "sueldo justo".

Yo, francamente, no creo que ni el cargo de congresista en el Perú sea un "empleo digno" ni que el sueldo que perciben por lo que hacen, incluyendo pensión vitalicia, sea un "sueldo justo".  Pero no creo que esos sean conceptos que puedan utilizarse en el estudio y el debate serio y realista. Lo justo y lo digno solo caben en la imaginación y en la mente de las personas. Y de algunas personas. En el mundo real un precio es lo que alguien está dispuesto a pagar. Más nada.

No se puede pretender hacer política seria con un lenguaje que se refiere a "empleo digno" o a un "sueldo justo". Tampoco se puede hacer política realista con otros conceptos totalmente idealistas, alucinados y afiebrados como "inclusión social", "visibilización de la mujer", "redistribución equitativa", etc. Todos ellos son tan sólo conceptos ideológicos y nociones ideales, entiéndase bien: son sólo constructos político-sociales que pertenecen a la sociología o a la metafísica, pero no al mundo real.

Para ponerlo más fácil. En el mundo real no hay "muñecas bonitas". Solo hay muñecas. Si te parecen bonitas o no, es asunto tuyo. Pero no se puede dar una ley que prohíba las muñecas que no son bonitas. Espero que este ejemplo sea claro. Sin embargo, los "clásicos" de izquierda no se cansan de escribir acerca del "empleo digno" y del "sueldo justo". Hay otra por allí quejándose de algo tan horrible como la "invisibilización de la mujer". Eso si que me parece terrible pues no habría nada peor para la humanidad masculina que "invisibilizar" a las mujeres.

Desde luego, la ilustre columnista se queja de que no haya mujeres en el gabinete y que se quiera cambiar de nombre al Ministerio de la Mujer, porque eso sería "invisibilizar a la mujer". (¡Dios mío, qué tal verbo! Hasta asusta usarlo). Obviamente sería un gran acierto de Ollanta si elimina ese adefesio llamado "Ministerio de la Mujer" que, para ser francos, no sirve para nada. Le tuvieron que asignar la gestión de algunos programas sociales para que la Ministra de la Mujer tuviera algo que hacer aparte de bostezar. Pero lo cierto es que no cumple ninguna función, y mucho menos a favor de la mujer. Todo lo contrario, la deja mal.

Ahora bien, transformar ese adefesio en un huachafo Ministerio de "Inclusión Social", tampoco resuelve nada. Peor aun, no tiene sentido juntar bajo un solo ministerio tantos programas sociales existentes. Lo más sensato sería dejar que cada misnisterio se haga cargo de los programas sociales que le compete. Por ejemplo ¿qué tiene que ver la distribución de jurel en los sectores populares con la distribución de bolsitas salvadoras? ¿Qué tienen que ver los programas de apoyo a las obras rurales o comunales con las campañas de salud preventiva? Lo mejor sería que cada sector administre sus programas sociales y cerrar definitivamente esa extravagancia burocrática que es el Ministerio de la Mujer.

Además la mujer no necesita un Ministerio. Las mujeres han surgido en nuestra sociedad por su propio esfuerzo y no por un ente burocrático inútil. Las mujeres hoy son gerentes, congresistas, candidatas a la presidencia, (y por poco llegan a la presidencia), son soldados, policias, taxistas, cobradoras, jueces, árbitros de fútbol, etc. No hay un cargo, profesión o puesto en el que no haya una mujer. Y para eso no han necesitado un Ministerio. Al contrario, ese tratamiento especial que pretenden darles los idealistas y amantes de la burocracia que abundan en la izquierda retrógrada, solo las equipara con sectores realmente deprimidos como los minusválidos. Es un error político tener un Ministerio de la Mujer porque todo el mundo sabe que no sirve absolutamente para nada.

De otro lado, estoy seguro que en esta administración, la mujer va a estar firmemente representada a través de Nadine. Ya ha dado muestras de que no piensa dejar solo a Ollanta, pues luego de dar a luz a su último vástago, se montó en la campaña y no ha parado ni con el triunfo, porque ha estado en todos los viajes de Ollanta Humala como si fuera su sombra. Una lástima por el bebé, pero esas han sido las prioridades de Nadine. Así que más vale que Ollanta se agarre firmemente del sillón presidencial porque no sería raro que Nadine se siente encima.

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Escrito por

Dante Bobadilla Ramírez

Psicólogo cognitivo, derecha liberal. Ateo, agnóstico y escéptico.


Publicado en

En busca del tiempo perdido

Comentarios sobre el acontecer político nacional y otros temas de interés social